Historia de Puerto Gaboto. Camino al Quinto Centenario

Cultura 18 de julio de 2018 Por Prof. Ricardo N. González
El escenario lingüístico cultural que encontró Gaboto en 1527
Aescenario
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En el presente artículo trataré de trazar a grandes rasgos el escenario étnico-lingüístico y cultural que encontró al expedición de Sebastián Gaboto cuando en diciembre de 1527 partió hacia el norte del fuerte Sancti Spíritus,. Remontando el río Paraná en busca de las Sierras de la Plata. En ese viaje (narrado por un tripulante-cronista llamado Luis Ramírez) la expedición dá cuenta de los actuales territorios de Entre Ríos, Santa fe, Corrientes, Chaco y también de la región fluvial paraguaya en torno a los ríos PARAGUAY, BERMEJO y PILCOMAYO. En la historia del Paraguay aparece éste hecho mencionado en una vasta bibliografía.
“En el Gran Chaco, territorio de bosques claros y montes bajos que se extienden desde la cordillera de los Andes hasta el Paraguay, a ambos lados de los ríos Salado, Bermejo y Pilcomayo y sobre la margen derecha del río Paraguay, a la llegada de los españoles, se hallaban ubicadas varias naciones aborígenes, cuyas condiciones etnográficas eran parecidas a los habitantes de las praderas norteamericanas.
Los habitantes del Gran Chaco, llamados también pámpidos, eran todos cazadores - recolectores - pescadores agrupados en numerosas etnias y divididos en seis familias lingüísticas, aunque similares en muchos aspectos porque pertenecían al período paleolítico; sus diferencias se hallaban marcadas esencialmente por sus características culturales y su lengua.
No había en el Chaco tribus organizadas, sino solamente agrupaciones mayores o bandas compuestas de 50 a 200 almas, las que se componían de comunidades familiares. Algunas parcialidades se organizaban en clanes y el número variaba según el grupo, por ejemplo entre los Chamacoco eran el del "oso hormiguero", el del "pato real", el del "loro" el del "jaguar", el del "avestruz", el del "mono" y el del "carancho". Estas bandas tenían sus límites definidos de cazadores o pesqueros, indicados generalmente por los ríos y riachos. La trasgresión de estos límites significaba una acción bélica.
El jefe de estas bandas era esencialmente el hombre más hábil en la caza y el de más "coraje". Si perdía estas cualidades, perdía también la jefatura. Gozaban de mayor prestigio y su cargo pasaba por herencia al hijo mayor.”. ( MARY MONTE DE LÓPEZ MOREIRA: HISTORIA DEL PARAGUAY en Portal Guaraní)
La expedición de Gaboto entró en contacto con algunos de éstos pueblos. Para mayor comprensión agrego la siguiente inforamación que contiene familia lingüística, etnia y ubicación geográfica de aquellos pueblos que halló el marino veneciano en su viaje hacia el Paraguay.

Familia Lingüísticas, Etnia, Región Geográfica.
LOS GUAYCURU Mbayá, payaguá, toba, abipón, mocoví, yaperú, guatata Ocupaban desde tiempos muy remotos el área del Gran Chaco
LOS MATACOS Chulupí, chorotí, guismay Vivían sobre ríos Parapití y Paraguay.
LOS COCHABOT-ENIMAGA Maká, enimagá Zonas sobre ríos Bermejo y Pilcomayo

Pero sin lugar a dudas la principal famila lingüística-cultural de la región del litoral chaqueño para el año 1528 eran LOS GUARANIES:
La familia lingüística Tupí - guaraní era una de las más importantes que habitaba la región meridional de América del Sur, durante el siglo XV. Sus dominios se extendían desde el sur del Río Amazonas hasta las islas del Río de la Plata y desde el Río Paraguay hasta las costas del Océano Atlántico. Estos territorios que albergaban a diversas etnias pertenecientes a la misma familia Guaraní se denominaban "Guaras".Cada 50 a 60 familias se hallaban agrupadas en grandes chozas comunales, construidas de troncos, ramas y techos de paja. Estas recibían el nombre de tapyi. Tres a cuatro tapyi formaban una tava, la que se hallaba protegida exteriormente por empalizas. El conjunto de varias lavas formaba una nación o pueblo. Cada lava era comandada por un jefe o cacique llamado mburuvichá el cual era electo por un consejo de ancianos que tenía la facultad de resolver los casos de peligro que atentaban contra la comunidad, sus decisiones debían ser acatados por el cacique, pero el verdadero poder radicaba en el shaman. En caso de guerra, los ancianos de la tribu elegían a un guerrero más distinguido, para conducirlos.
Es interesante señalar que todos los pueblos aborígenes del Chaco y de los guaraní tenían un shaman. Este era una especie de sacerdote o hechicero que suponía tener poderes sobrenaturales para sanar enfermos, adivinar e invocar a los espíritus. Era el intermediario entre las divinidades y el pueblo. Entre los guaraní estos shamanes se llamaron payé.
Al jefe guaraní lo sucedía su hijo mayor, a menos que hubiera otro más fuerte en la familia. En algunas pocas ocasiones también, estos jefes fueron sucedidos por sus hijas mujeres.
Las tavas que albergaban a las familias, eran completamente independientes unas de otras y sólo se unían para hacer la guerra a un enemigo común, es más, los indígenas tenían completa libertad para abandonar su tava y unirse a otra, siendo quizá ésta una de las razones por la que los guaraní no hayan llegado a estructurar una organización política más fuerte. La sociedad guaraní era patrilineal, nucleados en familias en donde el padre era la máxima autoridad. El parentesco se transmitía solo en línea paterna razón por la cual los varones no podían contraer matrimonio con las hijas de sus hermanos pero sí con las de sus hermanas.
Los matrimonios eran concertados por los padres cuando los hijos eran pequeños pero para que puedan celebrarse era obligatorio, para el varón, haber participado en una guerra y para la mujer llegar a la pubertad momento en el cual era rapada y tatuada en el vientre y los pechos, una vez crecido el pelo y cicatrizada las heridas eran entregadas al esposo.
Si bien por lo regular, eran monógamos, pero cuando los medios de subsistencia lo permitían los varones podían tener varias esposas, especialmente los caciques recurrían a esta práctica debido a que con frecuencia las otras tribus les obsequiaban mujeres con quienes se unían en matrimonio sellándose así una alianza basada en el parentesco.
Una particularidad muy interesante y que difería con las costumbres de los chaqueños fue que los guaraní rechazaban el aborto. Por otra parte, no permitían el incesto y el adulterio. También respetaban a los ancianos y tenían muy en cuenta los consejos de las ancianas.
La división de las edades entre los varones y las mujeres de casi todas las naciones guaraní igualmente resulta muy peculiar. Hasta los 7 años a los niños se los llamaba "cunumí", de 7 a 15 años "mitá", de 15 a 25 "mitá - cariay" y "caraí", a los hombres que pasaba los 25 años. A los 45 años era un "tuyá" un anciano, no en el sentido de vejez, sino porque había llegado a poseer toda la sabiduría a esa edad.
La mujer recibía las siguientes denominaciones: mitakuñá era el nombre que utilizaba para referirse a las niñas, kuñataí decían a las adolescentes, kuñacarai a las señoras y guaimí a las ancianas.
En líneas generales la mujer se dedicaba al cuidado de la casa y de la chacra, preparaba los alimentos y se encargaba de su familia. Su talento artístico se observa en las manufacturas que hasta el presente subsisten, como los cestos de juncos, vasijas de cerámica cocida, fajas, vinchas y penachos de pluma que preparaba a los guerreros a quienes acompañaba a los campos de batalla a fin de proveerles de agua y otras necesidades.
La mujer guaraní era considerada como objeto de gran estimación. Ella servía como valor de cambio económico especialmente en las transacciones comerciales.
Una mujer podía valer unas cuantas pieles o carne de caza o varios juegos de adornos de plumería.
La mujer era muy apreciada pues ella significaba:
a) Bien económico (valor de cambio en el comercio con otras parcialidades)
b) Era la que trabajaba en el kokué ya que el hombre cazaba, pescaba y guerreaba.
c) Era la encargada de realizar los trabajos artesanales de cestería y alfarería
d) Procreaba y cuidaba de sus hijos.
Por estos cuatro motivos ella era muy apreciada tanto por la nación guaraní, como por los indígenas del Chaco.
Las tava se hallaban rodeadas por enormes troncos de árboles que alcanzaban hasta 3 metros de alto. Los tapyi, las cabañas comunales, tenían cinco metros de ancho y 50 de largo. Ellas albergaban a varias familias, las que vivían en completa promiscuidad. Los materiales utilizados para la construcción eran troncos, palos, ramas, tacuaras, lianas, hojas, fibras, arcillas etc. En muchas comunidades los indios andaban completamente desnudos, en tanto que en otras utilizaban cierta indumentaria para cubrir partes del cuerpo y las mujeres usaban una prenda de algodón en forma de bolsa que les cubría desde el pecho hasta las rodillas, llamado typoi. Los atuendos generalmente fabricaban de cuero, algodón o fibra vegetal. La caza, la pesca, la recolección y la agricultura eran actividades normales en la vida de estas comunidades. En cuanto a la caza, ella era realizada en forma individual o colectiva, poseyendo los cazadores una gran cantidad de amuletos que les ayudaban a tener éxito y al igual que la pesca era exclusividad del varón. Pescaban usando sus arcos y flechas o arpones, también las redes fueron de gran utilidad en este menester. La recolección era una labor preferentemente desarrollada por las mujeres quienes, recogían casi todos los tipos de frutas, raíces, semillas, granos, etc.
Para el cultivo, los guaraní preparaban las tierras para sus siembras casi siempre en el bosque; utilizando el método de desmonte y quemazón conocido como "el rozado", utilizaban el "Ybyrá jhacuá", consistente en una estaca puntiaguda endurecida a fuego para perforar la tierra a los efectos de sembrar los granos. Conocieron el maíz en sus cinco variedades; seis variedades de batatas; el curapepé, el andaí, el tayao, el cumandá, la pacobá, el manduví, el pety, el mandiyú con capullos blancos y rojizos. También el tacuapí que les servía para astas de sus flechas. Elaboraron el Ca-á que consumían en infusiones.
No se sabe por qué procesos agrícolas obtuvieron 24 variedades de la mandió, originariamente venenosas, pues contenía arsénico, de ahí su nombre Yuca, pero que ellos la trataron de tal forma que servía juntamente con el maíz el principal alimento para de toda la familia guaraní. Los guaraní no tenían mucho apego a las cosas materiales, a las glorias terrenales, a la prosperidad económica debido a que para ellos lo realmente importante era la vida después de la muerte.
Creían en un ser supremo, creador de todo cuanto existe en el universo y no ocupaba un lugar, no tenía forma ni nombre; por ello es que los guaraní no tenían ídolos y no vieron la necesidad de construir templos.

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