Sobre “lenguaje inclusivo”, exclusivamente

Cultura 25 de noviembre de 2018 Por Néstor Ventura
Opinión sobre un error conceptual
Lenguaje inclusivo opinión
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Sin hacer mención a la ideología que impulsa reformas de carácter gramatical intentando sostener de este modo un modelo de inclusión a partir de la igualdad en la denominación de género, tengo para mí que la referencia para el caso de “lenguaje inclusivo” incurre en un error conceptual. Para esto es necesario partir de la distinción entre lenguaje y lengua, si por caso pretendieran por una confusión habitual, referirlos como de igual significado. El lenguaje es la facultad inherente a los seres humanos que nos permite la expresión de la palabra, (enunciación del símbolo), y la lengua es el código o conjunto de palabras que utilizamos para lograr la comunicación entre los seres humanos, expresado también como idioma. Al respecto, el lingüista Ferdinand de Saussure nos dice que la lengua, a su vez distinguida del habla, “es el producto social de la facultad del lenguaje y un conjunto de convenciones necesarias adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de esa facultad en los individuos”.

Tales conceptos vendrían a sugerir entonces que tanto el lenguaje como la lengua son inclusivos por sí mismos. Decir uno u otro término es implicar inclusión. Aparejar “inclusivo” a “lenguaje” o a lengua”, no añaden condición a ninguno de estos sustantivos. El primero en razón de que resulta de una causa natural, es decir, los seres humanos estamos incluidos precisamente en la distinción respecto de los animales, entre otras cosas, por nuestra capacidad del lenguaje. La lengua por su parte es eminentemente social, por lo tanto inclusiva. Como producto social, “la lengua suministra a sus miembros un sistema de signos cuyo significantes son conocidos por todos, para referirse a los distintos significados, y entenderse mediante su empleo” (Diez Rodríguez de Albornoz R. (1989) “El perfil de la lengua periodística. Aproximación a la norma culta argentina”, Santa Fe, Argentina, Editorial Fundación Banco Bica). Asimismo la docente y periodista Diez Rodríguez de Albornoz subraya, en el mismo texto, que “la lengua es una ofrenda que el cuerpo social hace a cada uno de los individuos que nacen para incorporarlos a sí”

En este sentido se me ocurre que quienes bregan por introducir el llamado “lenguaje inclusivo” deberían en principio ser más específicos tratándose de la denominación de un propósito que conlleva una voluntad de comunicación. Porque opino que la fórmula expresiva que nos ocupa no aporta, desde un punto de vista gramatical, ningún elemento novedoso ni distintivo, y menos aún resulta la enunciación clara de una propuesta, apenas evidencia un pleonasmo, es decir, una redundancia.

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