Historias de la región

Cultura 11 de septiembre de 2019 Por
El monumento a Leandro N. Alem en Puerto Piedras (límite entre San Fabián y Barrancas)
Gaboto 11 de septiembre
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Hace algunos años en una charla con un gran amigo, ex presidente comunal de la localidad de San Fabián, Rubén “cacho” Crotti salió el tema de la historia de los pueblos de nuestra región. Conocedor de la zona me contó que muy cerca, en Puerto Piedras, había un monumento dedicado a Leandro N. Alem. Debo decir que fue muy grande mi sorpresa ya que no existen tantos monumentos erigidos en homenaje al fundador de la Unión Cívica Radical en nuestra zona y menos que fuera del año 1896. El tiempo fue pasando y hoy retomo ésta pasión por la historia de la región. Y vuelvo a encontrar éste hito histórico en el mismo lugar. Empecemos por conocer quién fue Leandro Nicéforo Alén (luego cambiado por Alem). Había nacido el 11 de marzo de 1842. Era hijo de Leandro Antonio Alén (origen vasco). En aquellos días éste, gozaba de alto predicamento en el barrio de Balvanera como oficial de policía a las órdenes de los más allegados colaboradores de Juan Manuel de Rosas en la Sociedad Popular Restauradora (La Mazorca), los fieles y temidos Salomón, Cuitiño o Parra (guardaespaldas de Rosas). Fanático del partido federal y seguidor de Dorrego, cuando se produce la caída de Rosas después de Caseros, don Leandro Antonio Alén es perseguido y se une a las filas de Lagos pero a su regreso a la ciudad de Buenos Aires es acusado de Mazorquero y ejecutado públicamente en la horca (el 29 de diciembre de 1853 a las nueve de la mañana). Con apenas 17 años, su hijo, Leandro N. Alem, participó en los ejércitos urquicistas para derrotar a los díscolos bonaerenses, contra quienes guardaba rencor por el asesinato de su padre. Dos años más tarde, sin embargo, se unió a las filas de Mitre, para luchar contra Urquiza, y poco después también participaría de la Guerra del Paraguay, siendo herido en Curupaytí. Pero cuando no tomaba las armas, Alem, junto a su inseparable sobrino, Hipólito Yrigoyen (hijo de su hermana Marcelina Alem), diez años menor que él, se abocaba de lleno a la actividad política, y se pasó a las filas del autonomismo alsinista. Desde allí llegó a ser diputado provincial (1872) y comenzó su campaña de defensa del voto universal. Se enemista con Alsina y junto a Aristóbulo del Valle formará el Partido Republicano. Es electo diputado nacional y rechaza la cesión de Buenos Aires al dominio nacional. Rechazó los acuerdos de cúpula y el principismo. En 1890, el régimen del Partido Autonomista Nacional (PAN) se vuelve fraudulento y da vueltas las espaldas a la ciudadanía, forma junto a Mitre la Unión Cívica. Alem no creía en la legitimidad de los comicios que se desarrollaban entonces y por ello mismo no consideraba que la Unión Cívica debiera tener fines electorales. Encabezó en julio de 1890 la Revolución del Parque. La derrota y los acuerdos del conservador Mitre con el gobierno nacional, lo llevaron a fundar un nuevo espacio: la Unión Cívica Radical. Con la UCR convertida en un partido de oposición al régimen, en defensa de los principios cívicos, Alem accedió nuevamente a la cámara de Diputados. La derrota en la Capital fue dura; y sumada a los conflictos internos y a las diferencias cada vez más grandes con su sobrino Hipólito, llevaron a un cansado, enfermo y deprimido Alem a tomar una trágica decisión: el 1º de julio de 1896 se quitó la vida de un tiro. Para la historia quedaba su insigne “Qué se rompa, pero que no se doble”. Leandro Nicéforo Alem, un hombre de su época. Abogado y Político., jurisconsulto y diplomático argentino. Escritor de nota. Guerrero. Parlamentario notable. Fundador del Partido Radical, del cual fue desde el primer momento su verdadero apóstol. Antes de tornar esta resolución tremenda escribió en un papel: “He terminado mi carrera, he concluido mi misión; para vivir estéril, inútil y deprimido, es preferible morir.”
Así fue recordado en el monumento que el pueblo de Puerto Oroño (Piedras) le erigió en nuestra región el mismo año de su muerte. No pasó desapercibida su labor política, se lo recordó con un busto suyo sobre un monolito y una placa de mármol sobre la que se encuentra grabada la siguiente frase “Los vecinos de Puerto Oroño al Primer Arjentino de su época. 1896”. Vecinos de la zona recuerdan que su busto perduró por mucho tiempo junto a placas de bronce que hoy ya no se encuentran. El monumento cercano al río Coronda sigue incólumne, casi tan porfiado como su inspirador, resistiendo sin doblarse el inexorable paso de la Historia. Testigo de una pasado de construcción democrática y de defensa de las instituciones republicanas. Sería una tarea loable por parte de las autoridades comunales, departamentales y provinciales llevar adelante la tarea de reconstrucción de ese monumento no solo como atractivo turístico sino como mensaje de reconocimiento a la tarea del Dr Alem y su lucha. Pero también para hacer visible el paraje Puerto Piedras u Oroño en nuestra región. Desde este humilde lugar todo el apoyo para que se logre concretar.

Fuentes
https://elarcondelahistoria.com/alem-leandro-n-1842-1896/
https://www.elhistoriador.com.ar/leandro-n-alem/
Fotografías
Gentileza Ariel “Kuki” Suárez (Barrancas, Santa Fe)

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