Piénsalo

Cultura 04 de marzo de 2017 Por Guillermo Perea
Estoy convencido de que, como dice el principito, lo maravilloso es imperceptible a los ojos
Máquina Perea
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Son nuestros sentimientos los que nos hacen grandes, por llamarlo de alguna manera y eso no tiene nada que ver con el dinero que podamos juntar en nuestra vida, saberlo utilizar para que se movilice es algo muy bueno que hablaría bien de nosotros, para no caer en el egoísmo que practicamos muchas veces.

Al nacer desnudos es probable que signifique que lo único que necesitamos de verdad está dentro de nosotros. Saber descubrirlo es nuestra misión y aplicarlo sería maravilloso para que ese ángel que creamos con buenas acciones, nos traigan regocijo y bienestar que tanta falta nos hace en los tiempos que vivimos.

Dice la física cuántica que en el misterio está el verdadero sabor de la vida. Hace tiempo hubo una publicidad que su slogan decía, “el verdadero sabor de la vida está en las pequeñas cosas de todos los días”. Que gran mensaje nos mostraba, pero creo que no supimos entenderlo. Nos volcamos a cosas efímeras y superficiales que de seguro han sido para llenar el enorme vacío existencial, que averiguaremos vaya a saber cuándo.

El maestro Jesús decía: “nada de lo que entre por tu boca puede dañarte, sólo lo que salga de ella”. En consecuencia, lo que pensemos, lo que digamos y lo que le hagamos a alguien, será lo que nos traiga dicha o desdicha, somos nosotros mismos nuestros aliados o enemigos. Las culpas que a veces le cargamos a otros, son absolutamente nuestras, piénsalo.

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