Quien quiera leer que lea

Regionales 18 de marzo de 2017 Por Guillermo Perea
Hace más de 40 años que vivo en esta bendita ciudad (Fray Luis Beltrán) y nunca la vi tan deteriorada.
Máquina Perea

Como sé que muchos leen lo que publico, quiero aclarar algunas cosas. Los que me conocen saben muy bien que no pertenezco a ninguna agrupación política, ni eclesiástica ni nada que se le parezca. Lo que expreso es simplemente lo que pienso, lo que siento o tal vez lo que me molesta o no me gusta. Siempre lo hago sin ofensas y sin agravios. Queda claro que lo que busco es que no me evadan ni me mientan, todo lo contrario, más bien prefiero que me llamen para hablar, para disentir, para aportar, para consensuar pero nunca pretendan que deje de opinar, porque mis opiniones son absolutamente mías y no infundadas en algún rédito político o de popularidad. A mí no me interesa ser famoso o ser aplaudido, lo único que en realidad me importa es que la verdad se manifieste a lo largo y a lo ancho de mi vida y de mi entorno, todos aquellos que piensan que lo hago para sacar alguna ventaja, se equivocan rotundamente. Si las verdades que manifiesto ofenden a alguien, lo lamento muchísimo, no es esa mi intensión. Si bien algunas veces soy un poco ácido, siempre existe una forma para reducir esa acidez. Con evasiones, con mentiras, con negativas o sin respuestas la acidez será cada vez mayor. Tengo edad suficiente para no callar más nada, porque no tengo nada que ocultar. Salgo a la calle con la frente bien alta, muchos me conocen, conocen a mi familia y eso significa que nunca traicionaría o mancharía la esencia de lo que mis seres queridos me inculcaron de niño. A nadie doy explicaciones de mis actos, que en definitiva manifiestan lo que soy en realidad, pero si alguien quisiera una explicación bastará sólo que me lo pida y allí estaré sin ningún problema. Hace más de 40 años que vivo en esta bendita ciudad (Fray Luis Beltrán) y nunca la vi tan deteriorada. Pasaron varios gobernantes pero los habitantes siguen estando y gracias a que un gran porcentaje paga los impuestos esta ciudad sigue en el mapa. No me parece justo que por pagar “todo” y cumplir “siempre” tenga que padecer el desastre que es la calle donde vivo. Como no voy a ser ácido si en vez de llamarme y ponernos de acuerdo, no me atienden y no hacen nada al respecto. Cualquier persona que paga sus impuestos pretende que mínimamente se mantenga la ciudad en condiciones habitables y de higiene, yo a través de notas, nunca logré eso. Prefiero el diálogo en vez de la distancia, la crítica en vez de la calumnia, pero nunca cambiaré la verdad por la desidia, la soberbia o el abuso. Resumiendo, pretendo ser escuchado con el derecho que tiene cualquier “persona” que además paga todos sus impuestos. En consecuencia establecer una relación entre el municipio y la población, que se ven truncados por la evidente falta de comunicación ante los reclamos por alguna deficiencia. Sin agravios y en armonía, tratemos de llegar a entendernos por el bien de todos, no olvidando que ser elegido por el pueblo debe ser un honor para el que recibe semejante gratificación y no que por estar un poco más arriba que los demás, creerse con la facultad de dirigir una comunidad según su propio criterio, sin admitir errores ni escuchar sugerencias de los que votaron confiando en sus capacidades para administrar algo que es de todos. Para afianzar aún más lo que digo les dejo algo que dijo Platón hace más de 2400 años atrás, como si fuera hoy“A pesar de todos los defectos que pueda tener la democracia Platón la reconoce como la más hermosa de las 4 constituciones políticas (timocracia, oligarquía y tiranía) (557c) Sin embargo, la democracia surge siempre, según Platón de la oligarquía en la que el afán por la ganancia ha relegado la educación y la valoración por la cultura a un último plano, por parte de los grupos dominantes y ha sumido en la ignorancia a las grandes mayorías, es decir, a los pobres. Esta democracia es gobernada por un grupo de administradores zánganos que viven del segundo grupo importante, que son los ricos que no fueron eliminados por la revuelta social que instauró la democracia. Finalmente, está el pueblo, esto es, los trabajadores manuales a los administradores pretenden controlar repartiéndoles algo de la miel que les han quitado a los ricos. Sin embargo la mayor tajada será para los administradores y sólo un pequeño resto de la miel robada será para el pueblo. Esto llevará a inculpaciones mutuas de corrupción entre los ricos y los administradores para defenderse frente a acusaciones del pueblo, que llevarán a la desconfianza que prepararán el terreno para que un líder charlatán aglutine a las masas detrás de sí y se inicie la tiranía.

Espero que esto no vuelva a suceder.

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