Sin anestesia

Cultura 27 de marzo de 2017 Por Guillermo Perea
¿Qué se necesita para darnos cuenta que lo que vemos es solo energía condensada?
Máquina Perea

La industrialización puso en marcha la anestesia general que adormeció a los pueblos y con ella se fue nuestra conciencia, nuestra inteligencia y nuestro respeto a la vida, ya que por una buena suma de dinero, matamos no solo personas y animales, sino también a nuestro planeta que es el hogar de todos. Sin ningún tipo de escrúpulos, con una total falta de amor y con una violencia jamás vista, muchas veces señalamos a los jóvenes y los tildamos de drogadictos, de inconscientes, de violentos y le presagiamos que su futuro está perdido. ¿Dónde estuvimos a la hora de educar a las personas que serían nuestros sucesores? Donde estuvimos, no lo sé, lo que sí sé es que, estuvimos muy entretenidos diseñando modelos capitalistas forjadores de grandes riquezas que costó la vida, la salud y la mentalidad de una sociedad consumidora que cuando se le habla de espiritualidad o de amor, te contestan: Con amor no le doy de comer a mi familia.

El maestro Jesús vino a esta bendita tierra a hablarnos de amor y nos aconsejó que no debiéramos construir palacios en la tierra y terminó crucificado porque no le creyeron. Pasaron casi dos mil años y aún no lo entendimos. ¿Qué se necesita para darnos cuenta que lo que vemos es solo energía condensada? La ciencia recientemente descubrió que el átomo, que compone todo lo creado, por eso es que somos todos iguales, no es sólido. Se comprobó en el microscopio que los neutrones y protones que forman el átomo, desaparecen de la existencia y vuelven a aparecer. Lo que creíamos que era sólido, se traduce a una vibración energética. La acumulación de millones y millones de átomos, forman la materia, que en realidad no es sólida. ¿Será por eso que Jesús nos decía que no construyéramos palacios en la tierra y que lo mejor está dentro de nosotros? Falta mucha información y también mucha aceptación. Esto forma parte de la deficiente educación que recibimos y la poca libertad que nos inculcaron. Sin la facultad de poder elegir, es casi un hecho no poder buscar otros horizontes. Concluyo que al llevarnos por el mismo camino, es más fácil ejercer el “CONTROL”.

 

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