Falta de agua en el Hospital Granaderos a Caballo

Locales 17 de agosto de 2017 Por Néstor Ventura
Un informe de Punto de Partida revela que la problemática del servicio de agua en nuestra ciudad tiende a profundizarse sin solución a corto plazo
Canilla
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El pasado lunes 14 de agoto, el equipo periodístico de Punto de Partida, conducido por el periodista Claudio Martínes reveló en su página de Radio Máxima en facebook que el hospital Granaderos a Caballo de la ciudad de San Lorenzo no contaba con agua potable desde el día sábado a las 4.00 hs. El informe agregó que “hay una gran preocupación debido a que aún el servicio no volvió y si ocurriera un incendio los cargaderos de agua municipales de San Lorenzo no están funcionando y no se puede proveer de agua al hospital. Provisoriamente son los Bomberos quienes le llevan agua al hospital. Esta situación dramática se suma a la desidia que hoy transcurre en el único efector público de la región, sumada además la queja de la gente en la atención de los que allí concurren por cuestiones de salud, que se agrava más día a día”.

El informe de Punto de Partida resulta un documento revelador en cuanto a que la problemática del servicio de agua en nuestra ciudad tiende a profundizarse sin solución a corto plazo. De hecho, el 31 de diciembre del año 2015, publiqué en el soporte digital del periódico Columna 6 un artículo que reproduzco, añadiendo algunos detalles informativos, a modo de contribuir a la nota periodística citada.

 Humo sobre el agua

No vamos a hablar ahora de aquel inolvidable tema musical del grupo británico Deep Purple, insignia del hard rock publicado en el año 1972. Sucede que el título de esa obra musical (en inglés "Smoke on the Water") inspira representación para una situación para nada artística, en absoluto británica, y puramente santafecina relacionada con el agua. Más precisamente con el agua potable, elemento fundamental para vivir,  sustancia cuya distribución comunitaria es relativa a la calidad de vida y a la calificación de una comunidad en cuanto a su vocación de progreso, en cuanto a su perfil de organización civil comprendida como civilización.

Habida cuenta de que hace tiempo ya el servicio de agua en nuestra ciudad motiva cierta incertidumbre, amén de la indignidad, da pena poder concluir que el agua en San Lorenzo, a esta altura, parece una entelequia (entendido este término como “cosa irreal”): tenemos agua, pero no la tenemos; o quizá sería mejor decir, tenemos agua pero no nos alcanza, o tal vez, ahora no nos alcanza pero pronto la tendremos en la medida de las necesidades.

Quizá para interpretar mejor la retórica, que no es caprichosa ni mucho menos de nuestra autoría, de hecho pertenece la gobierno provincial, deberíamos remitirnos a una de las primeras acciones de gobierno manifestada, curiosamente aquí en San Lorenzo, por el entonces flamante gobernador provincial Hermes Binner, allá por el año 2008. En la oportunidad, trajo el elegido por el pueblo santafecino un proyecto, por lo tanto una promesa hecha dibujo, cuya ejecución daría término a las cuitas que veníamos sufriendo por una inadecuada provisión del servicio. Fue el primer humo sobre el agua que nos vendieron. La obra se realizaría con la necesaria inmediatez que la problemática demandaba. No ocurrió. Ni siquiera la realizaron basándose en la inmediatez que demandaban  las elecciones a gobernador cuatro años después. Obviamente, no nos dimos cuenta del humo sobre el agua y, quizá alentados por resolver problemas más acuciantes, o tal vez debido a que todavía no estamos convencidos de que las mentiras son reales, exigimos demostraciones y volvimos a elegir al mismo partido para que nos gobierne. El caso fue que a la Casa Gris llegó Bonfatti, pero a diferencia del anterior este gobernador  no vino a San Lorenzo a anunciar obra alguna sobre el agua que pronto vendría en nuestro auxilio. La obra se ejecutó en la ciudad de Rosario con la promesa, por lo pronto mera manifestación de voluntad, de que la misma promovería la pronta restitución del elemento vital con la correspondiente abundancia a nuestra necesidad. Pero a nuestra ciudad no llegaron siquiera los caños y pasaron cuatro años más. En total, desde aquella primera intención de Binner, anunciada como proyecto y ejecución inminente, pasaron ocho años. No se le puede creer al gobierno provincial, tanto es así que ni siquiera nuestro intendente, Leonardo Raimundo, parece dispuesto a creer en las promesas de una ciudad abundantemente abastecida de agua, por cuanto se sabe de buena fuente que no hace mucho tiempo, diríamos después de que Binner trajo el dibujo allá por el 2008, habría hecho una perforación en su domicilio, con lo cual quedaría en evidencia que Raimundo confía más en proveerse directamente del agua que contiene la segunda napa que en aquella que nos prometen quienes administran nuestro buen estado provincial. Le asiste la razón al Intendente, porque hoy uno siente, al abrir la canilla y ver asomar apenas un hilo, que durante ocho años no han hecho otra cosa que vendernos humo. Pensándolo bien, sin que la conclusión tenga el desmérito de lo rebuscado, quizá la otra concordancia que podríamos destacar entre esta situación y el tema musical de Deep Purple, es que aquel famoso grupo de rock también supo vender “humo sobre el agua” con mucho éxito.

 

 

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